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Sinopsis
Ramón, un niño de doce años, visita un viejo taller de bicicletas para arreglar un pinchazo. Allí encuentra a un anciano llamado Mario, antiguo ciclista amateur, y se queda fascinado por una bicicleta que este acaba de construir con piezas de diferentes modelos. El anciano decide cambiársela por la que ha traído pinchada.
Ramón, huérfano de madre, vive con su padre, empleado en un desguace. Es un mal estudiante a su pesar, lo que provoca continuas discusiones con su padre, que se preocupa por el futuro del niño. El padre ha cambiado a su hijo a un colegio de pago y trata de que se aplique en los estudios, pero no puede hacer nada por el. El niño no lo tiene como modelo.

Para tener algo de dinero en el bolsillo, Ramón y Oscar, su amigo del barrio, hacen de correo para un traficante de anabolizantes, atravesando una ciudad en plena trasformación. Ramón esta enamorado de Silvia, hija de un policía, una compañera del nuevo colegio que le inicia en la lectura. El día que hace la entrega del último paquete de anabolizantes, un chico le roba la bicicleta. La bicicleta va a parar a manos de Julia, una chica de 20 años que ha dejado el pueblo para vivir en la gran ciudad, donde estudia chino. Comparte piso con una pareja de estudiantes que la ignoran y le reclaman constantemente su parte del alquiler. Por fin Julia encuentra un trabajo como bicimensajera que la enfrenta a la agresividad del tráfico diario y la somete a las duras condiciones de un trabajo precario. Gracias a su nuevo trabajo entabla amistad con Aurora, una anciana del antiguo barrio marinero, la zona que le ha sido asignada en el trabajo, que vive en una casa que pronto será derribada para construir una avenida de nueve pisos.

Julia frecuenta un centro social libertario donde conoce a Santi, un estudiante de artes y oficios que esta involucrado en la preparación de una bicifestación a favor de una ciudad más saludable y menos ruidosa. También conoce a Luís, un compañero de Santi, amante de las viejas maquinarias de cine. En amores, Julia duda entre los dos. Con ambos participará en la bicifestación en la que también interviene Mario, el viejo anciano del taller, que sufre un pequeño accidente por culpa de un automovilista impaciente.
Julia se marcha unos días de vacaciones a Londres invitada por Santi, que ha obtenido una beca, pero antes decide prestarle la bicicleta a Aurora, la anciana del barrio minero.

Aurora vuelve a montar en bicicleta, como cuando era joven, en contra del criterio de su marido Eugenio, un antiguo activista sindical, jubilado y desencantado, que teme que pueda sufrir un accidente.
Un día, rascando la pintura del cuadro, Aurora lee la chapa donde está escrito el nombre y la dirección del taller de la bicicleta e inicia la búsqueda de su propietario. Encuentra a Mario, con una pierna enyesada y montado en una silla de ruedas, en una residencia de ancianos. Juntos reviven un viejo amor de juventud, yéndose de excursión por una ciudad que ya no guarda semejanza con la que compartieron en el pasado.

Mientras, Eugenio, en vista de que su mujer pasa cada vez más horas fuera de casa, despierta de su letargo e intenta recuperarla, colmándola de atenciones.

Esta película se empezó a rodar el 16 de mayo, la duración del rodaje fue de 7 semanas y se rodó íntegramente en Valencia.
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En esta página se pueden ver el making off de la película LA BICICLETA y diferentes aspectos del rodaje, director, actores, producción, etc, Pulsa aquí
Ficha artistica
Aurora: Pilar Bardem
Mario: Sancho Gracia
Julia: Bárbara Lennie
Ramón: José Miguel Sánchez
Esta película se empezó a rodar el 16 de mayo, la duración del rodaje fue de 7 semanas y se rodó íntegramente en Valencia.
Ficha artistica
Aurora: Pilar Bardem
Mario: Sancho Gracia
Julia: Bárbara Lennie
Ramón: José Miguel Sánchez
LA BICICLETA
Una misma bicicleta que pasa por diferentes manos sirve para contar tres historias que corresponden a tres etapas en la vida de las personas: la preadolescencia, la juventud y la ancianidad. La bicicleta cumple así una función similar a la figurita de El valiente soldadito de plomo, el cuento de H. C. Andersen, pero en la película, a diferencia del cuento clásico, sus episodios no se narran de forma lineal, sino sincrónica, creando una particular ucronía. Toda la película puede verse como la historia de un solo personaje, como si uno fuera el “flash-back” o el “flash-forward” de los otros.
Los personajes se mueven en bicicleta, a contracorriente de la forma en que hoy se vive en las ciudades, donde todo parece girar alrededor del automóvil. Sus sentimientos, búsquedas y desplazamientos proyectan una luz nueva sobre un organismo mayor que los abarca: la ciudad contemporánea. De ser un simple telón de fondo, la ciudad pasa así a ser protagonista, influyendo en el destino de los personajes del mismo modo que éstos intervienen en ella.
Toda la ciudad se ordena a partir de la bicicleta, cristaliza como la solución sobresaturada alrededor del grano de sal. La bicicleta recorre las diferentes realidades urbanas, desde la degradación de los barrios tradicionales hasta los nuevos hitos arquitectónicos de la ciudad escenográfica y cultural, dejando testimonio de las mutaciones que están teniendo lugar en el tejido social y urbano.
La ciudad se presenta como un organismo vivo, en continua transformación. Ya lo adelantó Baudelaire: “La forma de una ciudad cambia más deprisa que el corazón de un mortal”. Entre vacío y construido, infraestructuras y ciudad, el pasado y lo nuevo, la ciudad contemporánea y la histórica, los personajes viven las contradicciones y tensiones de la regeneración urbana, prolongando un carril verde en una ciudad cuya identidad se altera continuamente.
La bicicleta, reconstruida con viejas piezas de otras bicicletas, celebra una filosofía del aprovechamiento y la reutilización frente al consumismo y el derroche energético de la sociedad actual. Por su carácter democrático, apta y asequible para todos los públicos, la bicicleta representa un mundo humilde, que no participa del altísimo precio que nos cuestan los coches: el precio medioambiental, los miles de muerto en las carreteras...
La pretendida igualdad que iba a traer el automóvil se ha revelado una falacia. Ha esclavizado a los trabajadores y se ha convertido en un desastre para el planeta. Definitivamente, Henry Ford no era un tipo de fiar. En un mundo atenazado por el efecto invernadero y las guerras por petróleo, los jóvenes se han puesto a la vanguardia de la reivindicación política a favor del uso de la bicicleta en la vía pública. Para ellos la bicicleta es un símbolo igualitario, un elemento de paz, tranquilidad y sostenibilidad, porque no genera conflictos de petróleo y satisface necesidades actuales de movilidad sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.
En el pasado la bicicleta creó un nuevo concepto de movilidad social. Los trabajadores de las fábricas y del campo encontraron una nueva libertad de movimiento y las mujeres conquistaron unas costumbres que hasta entonces habían sido patrimonio exclusivo de los hombres. Quien sabe, quizá la bicicleta vuelva a ser protagonista de grandes cambios... La bicicleta examina el estado de esta utopía, su capacidad de invertir el rumbo y clarificar los horizontes de futuro. Depende de nosotros que construyamos una ciudad para vivirla, y no para sufrirla.
Sigfrid Monleón
Prensa
Sigfrid Monleón: 'Hemos tenido una acogida muy cálida en Málaga'
jue 23 mar 6:41 PM
Sigfrid Monleón se encuentra compitiendo en Málaga con “La bicicleta”, su segunda película como director. En esta entrevista, el realizador nos habla del filme, los actores y la competencia en Málaga.
-Estás presentando “La bicicleta” en el Festival de Málaga, ¿cómo ha sido el recibimiento?
Hemos tenido una acogida muy cálida. La película habla de una bicicleta en una ciudad contemporánea donde parece que solo hay coches. Habla de la movilidad urbana con cierto sentido ecológico, además de contar las historias de los personajes. Me ha dado la impresión de que el público ha descubierto una utopía al alcance de la mano de la que no se habían fijado. Me ha gustado la sensación que ha causado la película.
-Compites en la sección oficial con otras trece películas. La mayoría de ellas son dramas sociales o cintas corales, ¿cómo ves la competición allí este año?
Sé que ha sido un año con una gran cosecha de cine español. He visto la película de Carlos Iglesias, que le da una vuelta de tuerca al tema de la inmigración revisitando la época en que los españoles viajaban a Suiza. Me pareció una película muy emotiva y fantástica. Estoy viendo cosas muy buenas y tengo la sensación de que, al ser un festival de cine español, no estamos compitiendo entre nosotros. Es una experiencia diferente a la de otros certámenes.
-En el dossier comparas la historia con la figurita de “El valiente soldadito de plomo”, ¿a qué te refieres con esto?
Porque es un elemento que va pasando de mano en mano y va incorporando las huellas de cada personaje por los que ha pasado. La bicicleta también es un símbolo del reciclaje y, al igual que el soldadito, va cambiando con cada pintura o cada raya, incorporando una historia muy personal. Es un elemento que nos ayuda a ver con ojos nuevos unas realidades sentimentales en una ciudad de ahora.
-"La bicicleta" es tu segundo trabajo como director de un largometraje, ¿qué has aprendido del rodaje de tu opera prima que te haya servido para realizar este nuevo trabajo?
Lo más importante que aprendí con mi anterior película es que se pueden hacer cintas con muchas capas. Cualquier tema o personaje podía convivir con otros sin privilegiar ninguno en especial. Es una manera de hacer películas más ricas, para dejar tiempo para expresarse y para que el espectador pueda recorrer con libertad la historia y hacerse partícipe del argumento. Una película que no obligue, sino que se deje ver.
-Cuentas con las actuaciones de Pilar Bardem y Sancho Gracia, ¿habías pensado en ellos en un principio?
El caso de Pilar vino de su hijo Carlos, porque yo tenía previsto hacer la película con él, y se le ocurrió que el personaje de la anciana lo podía hacer su madre. Y con Sancho surgió un encuentro al verlo en películas como “El crimen del Padre Amaro”, que creo que es una cinta que supone una inflexión en su carrera donde se lo puede ver capaz de seguir reinventándose a si mismo, y quería que una película española también le diera esa oportunidad.
-Si hablamos de tu carrera, ¿Por qué decidiste probar suerte en la dirección? ¿Cuáles son tus referencias cinematográficas?
He escrito libros sobre cine, he trabajado como periodista cinematográfico con la vocación de dirigir. Soy un gran amante del cine y me ha influenciado todo lo que he visto. Quizás en esta película puedo destacar la influencia del cine francés y de una película de Anthony Mann, 'Winchester 73', que es la historia de un rifle que pasa de mano en mano.
-¿Estás trabajando en futuros proyectos?
Tengo tres películas en proyecto y varios guiones en marcha. Estoy esperando que “La bicicleta” me abra al público.
Sigfrid Monleón compite en Málaga con‘La bicicleta', rodada en Pinedo y el Cabanyal
El cineasta valenciano afirma que la película “no es costumbrista, sino muy estilizada”
‘La bicicleta', del cineasta valenciano Sigfrid Monléon (‘La isla del holandés', ‘Síndrome laboral') se presenta hoy a competición en el Festival de Cine de Málaga. La película se rodó este verano en Valencia, una protagonista más del relato. “El tono de ‘La bicicleta' no es costumbrista, sino muy estilizado”, afirma Monleón. RAFA MARÍ/ VALENCIA
El Festival de Cine Español de Málaga tiene hoy color valenciano. Sigfrid Monleón, acompañado de varios actores de la película (Pilar Bardem, Barbara Lennie, Javier Pereira y Carlos Bardem: Sancho Gracia no podrá estar porque se encuentra trabajando en América), presenta a competición su nuevo largometraje, La bicicleta.
La película se rodó este verano en varias localizaciones de Valencia: la playa de Pinedo, el Cabanyal, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el centro histórico... Se trata de un relato con varias historias entrecruzadas, “narradas no de modo costumbrista, sino muy estilizado, con grandes angulares y secuencias largas”, cuenta Monleón.
Toque neorrealista
“Una bicicleta es el punto en común de las diferentes historias, en las que hay también un toque neorrealista, en recuerdo al Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica”, dice el director de la película. Cada historia tiene su tono y en todas ellas hay un poco de tragedia larvada, de crónica social y de sentido del humor. En el filme, además de los actores citados, intervienen también Rosana Pastor, Carmen Benlloch, Alberto Ferreiro y el niño José Miguel Sánchez.
Pilar Bardem está muy satisfecha con el resultado de La bicicleta , en la que tiene un papel tierno, poco habitual en su carrera, La actriz asegura que Sigfrid Monleón “es un director introvertido y con talento, sabe muy bien lo que quiere y te lo dice además con ilusión”.
La película se rodó en siete semanas, con producción valenciana (José María Morales y Emilio Oviedo) y un prssupuesto de dos millones cien mil euros. “La bicleta es diferente a todo lo que he hecho hasta ahora, es una historia más libre de estructura, más juguetona, que muestra las contradicciones de una ciudad, bajo la estela de la frase Baudelaire: Las ciudades cambian más deprisa que el corazón de un mortal ”, comenta Monleón.
“En Málaga hay mucho compañerismo, después de los Goya es la gran cita del cine español”, añade. “Todos tienen ganas de conocer la película que han hecho los demás”. Monleón ya ha visto Un franco, 14 pesetas , debut en la dirección del actor Carlos Iglesias. “Está francamente bien, es una comedia dramática sobre los emigrantes españoles en la Europa de hace unas décadas, su película tiene elementos autobiográficos”, dice el cineasta valenciano.
Raíces, olores, muerte
Monleón vió hace pocos días Volver . “Es la que más me ha gustado de Almodóvar, he escrito para la Cartelera Turia un artículo elogioso sobre la película, es una hermosa historia sobre las raíces, los olores, la muerte o los culos de las mujeres supervivientes y abnegadas, está todo muy bien traído, sin esos alambiques habituales en el cine de su director”.
Sigfrid Monleón cuenta la vida de tres personajes a través de una bicicleta
ELPAIS.es - Cultura - 22-03-2006
El cineasta Sigfrid Monleón cuenta en su última película, La bicicleta , la vida de tres personajes a través de una bici. La cinta, que compite en la Sección Oficial de Largometrajes del Festival de Málaga , está protagonizada por Pilar Bardem, Sancho Gracia, Bárbara Lennie, José Miguel Sánchez, Javier Pereira y Carlos Bardem.
Ramón (José Miguel Sánchez) visita un viejo taller de bicicletas para arreglar un pinchazo, donde el dueño (Sancho Gracia) le propondrá un trueque, cambiar su pequeña bici por otra más grande que acabarán robándole. Llegará a parar a manos de Julia (Bárbara Lennie), una joven estudiante que para buscarse la vida trabaja de 'bicimensajera'. Así conoce a Aurora (Pilar Bardem), una anciana a la que le prestará la bicicleta durante unas vacaciones. Esta volverá a montar como lo hacía cuando era joven y le hará recordar a un viejo amor.
Sigfrid Monleón ha explicado que la idea de hacer esta película fue de su coguionista, Martín Román, involucrado "en la defensa del ciclismo urbano y del uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad", al tiempo que afirmó que la bici "es un pretexto para contar la historia de unas personas" así como "de la transformación de la ciudad contemporánea".
Una película reivindicativa
Pilar Bardem, quien ha asegurado que se incorporó al reparto de esta obra porque su hijo se la recomendó, considera que la cinta es “muy luminosa y tierna". Además, encierra "una pulla a la movilidad en la ciudad y a la especulación del suelo".
Por su parte, a Carlos Bardem le enganchó "un guión muy reivindicativo", porque debajo de la poesía "hay hachazos". Asimismo, consideró que su personaje, Antonio, es el protagonista de un cuento dentro de la película, porque es "un ogro bueno" que "representa mucho al especulador que quiere dar el pelotazo como sea". "Es un malvado más para mi galería", añadió. A su vez, Javier Pereira expuso que Santi es "un luchador idealista" que reivindica un espacio para las bicicletas en su ciudad.
En este sentido, Monleón indicó que los personajes "te permiten mirar a la ciudad" que aparece "como fondo del personaje". También confesó que le gusta que la música sea otro de los protagonistas, "que explote en algún momento con voz propia", al tiempo que consideró que la canción final "transmite cierta melancolía", aunque contrasta con un momento de celebración.

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