| BICISITUDES | |||
| “MAS VALE BICICLETER@ INFORMAD@ QUE CIENTO PEDALEANDO” | |||
| Boletín informativo de València en Bici/Acció Ecologista-Agró | |||
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Especial inauguración de la vía verde de Ojos Negros Por fin llegó el deseado fin de semana de Mayo y en la estació del Nord ya se respiraba olor bicicletero. Y no me equivoqué. Después de una buena difusión (cartelera Túria, Radio Klara, Carteles, Trípticos, cartas...) el resultado fue obviamente, y no como en anteriores excursiones, abrumador aunque a algunos que no diré se les hiciesen más entrañables las pequeñas convocatorias. -La Gente Dejaré la primera parte del viaje por estar ya relatada en el artículo anterior y empezaremos en Monreal del Campo. Aquí nos esperaban el grupo turolense al que se le habían unido dos compañeros de Pedalea de Zaragoza y un profesor de la universidad de Alcalá de henares. Nos juntamos pues en la estación, una treintena de personas y un perrito que viajaba cómodamente en la cesta trasera sobre la bici de su padre humano, a lo que la televisión al ver tal cúmulo de gente en estos pueblos recordados por el pasado pero olvidados por el futuro, acudió a informar sobre el acontecimiento... y Antonio Llópez (el “Mahoma” de Valencia en Bici para algunos) acudió a contarles el mensaje de “Alá”. El domingo vino el grueso de la expedición a Barracas, encabezados por la gente de “Amics del camión (perdón de la bici) del Camp de Morvedre” y el grupo restante convocado por Valencia en Bici. Quien más gente aportó fue la organización de Sagunt con 100 personas que llevaron las bicis en un camión (que como reconoció nuestro “Mahoma” era la única manera posible de hacerlo.) En total casi 200 personas bajando por la vía verde. -Los Trenes ¡Impresionante!... de bien me refiero. El sábado cargamos las 20 bicis en los furgones del regional (sólo iba un convoy y no dos como hubiéramos querido). Pusimos 10 bicis por furgón, a excepción de la reclinada de Vicente que tuvo que ir en la plataforma. Lo realmente apasionante (y que a mucha gente nos costará olvidar) fue la toma de los “tamagochis” en Santa Eulalia del Campo y en Teruel. ¿Habéis visto el famoso tranvía lleno de bicis, símbolo de Valencia en Bici?, bueno, pues algo así. Tomamos “al abordaje” el “Tamagochi” y lo llenamos con las 20 bicis para alucine de la poca gente que viajaba y por supuesto del interventor en ruta, que no supo que hacer, aunque reaccionó bien y amablemente con nosotros, sobre todo cuando entró el “coche escoba” de Vicente. Por suerte el interventor repitió el domingo entre Teruel y barracas pues en Teruel se unió más gente a la marcha BICITRENERA lo que nos obligó a crear una verdadera “barricada a Barracas”. El domingo desde Valencia subió otro tren en el que hubo un exceso de gente debido a malos entendidos de la organización (asumo mis culpas) con lo que las 25 bicicletas autorizadas acabaron por ser 35. -El sábado Una vez todos en Monreal del Campo, nos dirigimos tras cruzar las vías de Renfe en dirección a Ojos Negros por un camino de tierra aplanada, en ligera subida, el cual se rodeaba de verdes campos de trigo y cebada que alegraban la vista. Al fondo, divisábamos las montañas de Sierra Menera con sus explotadas laderas por la extracción del preciado mineral. En Ojos Negros comimos en el restaurante “El Figura” donde comimos equilibradamente (ni mucho ni poco) en un ambiente acogedor y casero. El menú: hervido sofrito, chuletas y de postre un pastel de fresa y bizcocho, típico de la comarca. Todo ello regado con buen vino de la tierra. Después de comer, acudimos a ver el molino de viento del pueblo, donde se nos informó de su funcionamiento y de que todo el techo, todo de madera, lo hacían girar según la dirección del viento para que giraran las astas. Nosotros/as intentamos ponerlo en marcha pero no hubo suerte. Continuamos por carreteras de poco tráfico para al poco (con sonido de fondo tipo far-west de la armónica de Fernando) llegar al abandonado poblado minero de Sierra Menera, donde en la plaza principal se erige una locomotora del antiguo tren minero. Al fondo veíamos los cargaderos de mineral y desde allí y hasta los angares de los trenes, los tres primeros Km de vía verde en Teruel. Desde los hangares y hasta Santa Eulalia nos acompañaría la vía del Sierra Menera con ancho Renfe y todavía con las traviesas y carriles en uso. Atravesamos el coqueto pueblo de Villar del Salz y por un camino de tierra cruzado aquí y allá por regueros de agua que corrían casi a manta por los campos de cereal circundantes llegamos a Peracense, con su impresionante castillo tallado en la roca ante nuestros ojos. Aquí Pedro compró un delicioso queso de cabra que nos serviría más tarde a todos de cena mientras esperamos el tren en Santa Eulalia. En Teruel unos dormimos en el polideportivo y otros más “señoritos” sepagaron una habitación en el Seminario. Tras una visita guiada por el centro histórico y sus torres mudéjares de la que se hizo cargo una chica joven y guapa, nos fuimos pasadas las doce a dormir al polideportivo que estaba en muy buen estado y prueba de ello los ronquidos de placer aunque involuntarios que cierta gente hizo oír toda la noche. De los del seminario nada que decir pues no tuve “el placer” de comprobar lo que pasó allí. -El domingo Llegamos a Barracas y tras efectuar el “desembarco de Normandía en Tamagochi” hicimos tiempo de espera hasta la llegada del tren de Valencia con el grueso de las fuerzas bicicleteras. Para ello hechamos mano de los bares y panaderías del pueblo y aún tuvimos tiempo de acercarnos por la vía verde hasta el límite con Aragón (tal vez uno de los tramos más bonitos del recorrido). Por fin llegó el tren de Valencia (y el camión de Sagunto) y nos juntamos alrededor de 200 personas. Se repartieron a cargo de la Generalitat bocadillos, bebidas isotónicas (tampoco era para tanto) y la gente empezó a dejarse caer vía abajo. No me pararé a describir la excursión porque al habernos juntado ya tanta gente, cada persona se fue libremente por su cuenta, formándose grupejos que cada cual fue cogiendo los distintos trenes de vuelta en distintas estaciones y a lo largo de los distintos horarios del día. Bueno lo que sí mencionaré es que algun@s probamos la propuesta que el compañero Paco Tortosa va a proponer a la Dirección General de Transportes como continuidad de la vía verde entre Torres-Torres y el puerto de Sagunto. Sobre ésta, hubo opiniones para todos los gustos. David (cortando y pegando, Antonio) Por las llanuras de Albacete y el Castellar de Meca Salimos el viernes 25 con el regional de las 14’30 y volvimos el lunes 28 con el tren de las 9’22 tres mujeres y cuatros hombres de Valencia en Bici. Por tercera vez “Valencia en Bici” hace su particular peregrinación al Castellar de Meca, ese poblado ibero con nombre musulmán (por aquello de que toda ruina ha sido para las gentes no ilustradas restos del poblamiento árabe) que se erige sobre un puntal de la sierra del Mugrón a caballo de la provincia de Valencia y de Albacete. Aunque algunos ya hemos estado las tres veces y hemos escrito sobre ello (ver suplemento del bicisitudes nº3 y Sin Prisas nº 37) todavía hemos
tenido la oportunidad de recorrer otros caminos y ver nuevas cosas. Hemos descubierto con satisfacción el casco histórico de Chinchilla de Montearagón pero también que en Almansa nos hemos convertido en unos “degenerados”. Ese es sino el sustantivo con el que nos despidieron de una pensión de mala muerte que tuvimos la mala suerte de reservar telefónicamente antes de verla. Por descontado decidimos no quedarnos y la calle se convirtió en un cruce de palabras con el degenerados como valor puntero y pensión pulgosa llena de chinches como respuesta. No faltó como era de esperar la fabulosa fauna de las llanuras (perdices, conejos, alcaravanes, sisones y las enormes avutardas que dejaron boquiabiert@s a aquell@s que no sabían lo que se iban a encontrar.) Tampoco faltó la buena mesa ni el sol que daba calorcito primaveral a la verde campiña, ni el viento de poniente que nos dejo practicar el “windbike” durante los 85 km. que hicimos el sábado entre Chinchilla y Almansa. Y por supuesto todo culminó con el atardecer del domingo, cuando trialeábamos subidos en nuestras burras bajando ya del Castellar de Meca. Ese atardecer fue tal, que no me resisto a haceros partícipes de las impresiones que tuvo el arqueólogo francés Pierre Paris que lo visitó en agosto de 1899: On ne saurait se figurer ruines plus sauvagement pittoresques que Meca. Après plus de trois heures de chaos redoutable à travers les champs pierreux et les chemins ... on arrive au bord extrême de la plaine ardente d’Alpera, tout contre le gigantesque et fantastique éperon de roc coupé a pic qui supportait la ville. (Uno no sabría imaginarse ruinas más salvajemente pintorescas que Meca. Tras más de tres horas de caos temible a través de los campos pedregosos y los caminos... se llega al borde extremo de la ardiente llanura de Alpera, a pie del gigantesco y fantástico espolón de roca cortado a pico sobre el que se asentaba el poblado) Il faut alors gravir en lacets la pente roide, parmi les éboulis... Il faut à cette ascensión quelque peu dangereuse un pied sûr, un coeur peu sensible au vertige, car la coupure du promontoire est brutale, et peu à peu, à mesure que l’ón monte, le sol de la plaine s’abaisse dans un éloignement profond. (Hay pues que trepar en zigzag la escarpada pendiente entre los derrumbes... Hace falta en esta ascensión algo peligrosa un pie seguro, un corazón poco sensible al vértigo, pues la cortadura del promontorio es brutal y poco a poco, a medida que se sube, el suelo de la llanura se empequeñece en un alejamiento profundo) Mais quand on a vaincu la hauter, et que le regard, un instant arreté sur les ruines dispersées, se retourne et plane jusqu’a l’infini de l’horizon, on oublie sa peine pour s’absorber dans la contemplation de l’admirable panorama. (Pero cuando se ha vencido el alto, y la mirada, un instante detenida sobre las dispersas ruinas se revuelve y planea hasta el infinito del horizonte, uno se olvida de sus penas para absorberse en la contemplación del admirable panorama) Jusqu’à la ligne lointaine de las Muelas de Carcelén, à plus de 100 mètres de profondeur, l’oeil s’egare sur la champagne plate où seuls font une tache blanche et verte le village et la huerta d’Alpera.(Hasta la línea lejana de las Muelas de Carcelén, a más de 100 metros de profundidad, el ojo se pierde sobre la llana campiña donde sólo se contrapone el blanco y el verde del pueblo y la huerta de Alpera) Rien qu’une longue ligne étroite, un sillon d’une rectitude impecable, chef-d’oeuvre d’un laboureur artiste, vient trancher la monotonie des guérets; dans la solitude que le soleil enflamme et le silence opprese, les rares cortijos confondent leurs maisons jaunes avec l’ocre brûlée du sol; rien ne s’élève de cette inmensité morne, ni couleur, ni fumée, ni bruit, qui rappelle la vie des hommes (Nada más que una larga línea estrecha, un sillón de una rectitud impecable, obra de arte de un labrador artista, viene a romper la monotonía de los barbechos, en la soledad que el sol inflama y el silencio oprime, los raros cortijos confunden sus casas amarillas con el ocre quemado del suelo, nada se eleva de esta inmensidad apagada, ni color, ni columna de humo ,ni sonido que recuerde la vida de los hombres) . Mais sur les flancs de l’acropole, des sources fraîches entretiennent l´herbe grasse et les fleurs aromatiques parmi les genévriers, les ciprés et les pins; et sur la longue plate-forme, parmi les ruines où les perdrix rappellent par instants, ondulent au soleil de feu des bandes de moutons qui coupent le gazon à dents pressées, sous la garde d’un berger à demi sauvage.(Pero en los flancos de esta acrópolis, frescas fuentes alimentan los pastos y las flores aromáticas entre los enebros, sabinas y pinos, y sobre la larga plataforma, entre las ruinas donde se oye por instantes el reclamo de las perdices, ondulan al sol de fuego rebaños de ovejas que cortan la hierba con dientes prietos, bajo la guarda de un pastor medio salvaje) Certes, à grands frais, avec de dures fatigues, des compagines de touristes vont dans des pays très lointains chercher des paisajes nouveaux et des impressions vives de la nature, qui n’on jamais contemplé tableau plus grandiose, ni goûté la voluptuosité grave de ces ruines puissantes et pittoresques oubliées dans une contrée inconnue...tandis que le soleil, éternel souverain de la solitude, éclate dans l’azur éblouissan du ciel. (Ciertamente con grandes esfuerzos y duras fatigas las compañías de turismo van a países lejanos en busca de nuevos paisajes y vivas impresiones de la naturaleza, sin jamás contemplar cuadro más grandioso, ni saboreado la grave voluptuosidad de estas potentes y pintorescas ruinas olvidadas en un lugar desconocido... mientras el sol, eterno soberano de la soledad, estalla en el azul deslumbrante del cielo) Antonio Verano azulLo de las calas de Irta va camino de convertirse en una clásica de verano de Valencia en Bici. Hasta ahora en junio y septiembre pero cualquier día en mayo u octubre. Esta vez hemos sido siete los que nos hemos bañado en las limpias aguas de la única costa virgen del país valenciano. Tal vez sea por eso porque repetimos todos los años (vamos ya por la tercera.) La Sierra de Irta y su frente costero de acantilados bajos (excepto el de la torre “Badún”) y pequeñas calas de arena asociadas a las desembocaduras de pequeños barrancos, es junto al “Prat de Cabanes-Torreblanca” y el cabo de “Cap i corp” lo poco sin urbanizar y con calidad de aguas y playas que nos queda por estas tierras. El “prat” está protegido desde hace años y la sierra de Irta está en fase de serlo, pero varios proyectos urbanísticos se están preparando ya alrededor de ambos espacios y, entre ellos amenazan al cabo de “Cap i corp” (donde pudimos comprobar que ya existe gente dispuesta a defenderlo de la especulación urbanística.) Con tan sólo 30 o 40 Km (pero mucho sol) a la espalda, llegamos a recorrer a lo largo del viernes tarde, el sábado y domingo por la mañana estos tres espacios playeros y esperamos volverlos a recorrer a final del verano y por muchos años más. De la excursión, las chicas dijeron que volverían pero durmiendo en cama, y los chicos dijeron que volverían pero con crema solar bajo el brazo. Sueño y sol acabaron por agotarnos a pesar del poco kilometraje. Dormir pues, no se durmió bien (suelo duro, mosquitos) y algunos acabamos como gambas (que anticiclón más potente ese fin de semana) pero el mar y las playas bien merecieron esos inconvenientes. A destacar la cala del “Pebret” donde las abundantes lluvias de este año han permitido el rebrote de un nacimiento de agua dulce que nos servía como ducha natural de agua fría tras salir de bañarnos en el mar. Por lo demás pues ya sabéis: algunos conejos, gaviotas de Audouin, cormoranes, cigüeñuelas, chorlitejos, aguiluchos cenizos, buenas cenas, colchoneta, palas de playa, una pelota hinchable y otras al sol. Salut, Antonio Cap i Corb, una joyita del mar caribe en la costa de Alcossebre Lo que más nos gusta de la costa de Alcalá de Xivert, de Alcossebre para entendernos mejor, es que todavía conserva algunos rincones a salvo del cemento. Y uno de esos rincones amenazados es sin duda la desembocadura de la rambla de Sant Miquel y Cap i Corb. Hasta aquí y por el norte todavía hay un hueco que de año en año se va urbanizando. Por el sur y hasta la urbanización de Torrenostra (la playa de Torreblanca) la línea de costa, más rectilínea y carente de calitas de arena que la hagan atractiva, se prolonga llena de cantos rodados y todavía libre de construcciones. Son ya varios comienzos de verano que “Valencia en Bici” visita las calas vírgenes de la sierra de Irta, Cap i Corb y el Prat de Cabanes-Torreblanca, y esta vez lo quisimos hacer en compañía de los compañeros y compañeras de “Amics de la Bici” de Barcelona. Unos encuentrillos bicicleteros eminentemente playeros (como siempre mucho baño y poco kilómetro) que protegidos ya la sierra de Irta (aunque se vendan chalets en ella con la sugerente publicidad de estar en un paraje natural) y el Prat de Cabanes-Torreblanca, nos llevaron a repensar sobre el futuro de Cap i Corb. Cap i Corb, paraje de poca extensión pero una joyita del mar caribe escondida todavía en la cementada costa valenciana. En este rincón todavía se ve a pocos metros de la playa que se prolonga mar adentro, en el cono del pequeño delta de la rambla de Sant Miquel, al “llaurador” arar la tierra con caballo junto a la blanca ermita. El cono del delta es una especie de selva subtropical en la que una maraña de palmeras, acacias, eucaliptos y la vegetación mediterránea envuelve una antigua construcción defensiva hecha en piedra y hiedra. Una casa residencial que nada tiene que ver con esos adosados que un kilómetro más arriba venden los dueños de la costa. Podríamos haber sacado más fotos de este sugerente rincón de nuestra maltrecha geografía litoral, pues los ángulos ylas perspectivas daban mucho de sí, pero tenemos una, que con su sola visión nos puede dar una idea de que donde estábamos no era donde estábamos. ¿Marruecos tal vez, o una isla en el mar caribe? Es tal la fascinación que ejerce sobre nosotros que la publicamos en la página de portada con todo su color. Si hay todavía “personas” en el ayuntamiento de Alcala de Xivert estamos seguros que su sola contemplación los invitará a declarar este rincón de su costa de extraño nombre (Cap i Corb, de corb marí o cormorán como queda ya registrado en mapas del siglo XVIII y no cap i corp como dice en algunos letreros) como libre de cemento. Antonio Al sur de la frontera El polvo pesaba tanto como nuestras curtidas alforjas. Cabalgábamos de nuevo bajo el afilado sol del sur. En nuestros ojos se reflejaba el vuelo acechante de las rapaces, del camino y del cauce seco del río. Nuestro viaje es con paso sonriente y distendido, el trote es atento y elegante y el galope infrecuente y atrevido. No siempre los caminos son seguros. En el pensamiento del cálido mediodía, también habita el recuerdo perfumado de la hermosa Lupita. Allí está, detrás de las colinas, solo un poco más al sur de la frontera. El silencio de la exhausta mina, advirtió con su olor a azufre, tal vez de un peligro inminente, tal vez de una presencia ingrata. El disparo sonó justo encima de nuestras cabezas. Malditos cazadores de ilusiones, raptores de libertad. Allí estaban, aullando como una jauría etílica. Burlones y tan bebidos que ni siquiera distinguían si éramos jinetes o fantasmas. Solitarios, cómplices y amantes del camino, pero tan sentimentales que nunca olvidamos ese lugar al sur de la frontera. Ese lugar de paredes blancas y de frescas estancias. Tampoco borramos del recuerdo esos cabellos negros, aquel baño celestial, aquella almohada limpia. Ese corazón amable. Así una vez y otra, hasta que el tren del norte nos devolvió con nuestras polvorientas alforjas y monturas, a esta loca ciudad de banqueros, carruajes y coyotes del asfalto. “Hoy soñaré que cabalgo día y noche, para estar a tu lado el resto de mi vida, allí..al otro lado de la frontera…contigo Lupita”. FER, B.T.K. De ALBACETE a MURCIA Cinco maromos, cinco, entre funcionarios, jubilados y parados (por voluntad propia) cogimos nuestras monturas de acero y recorrimos durante tres días otoñales las tierras del Segura medio. La ida y la vuelta, como siempre en trenes regionales. Viernes noche: Albacete city, hostal Albacete (buena acogida) primera masa crítica celebrada en Albacete (sólo cinco pero con los cánticos de guerra habituales), cena en una pizzería donde milagrosamente nadie fumaba (que delicia los locales libres de humos). Sábado: con la fresquita matinal salimos de la ciudad rumbo al sureste y por una vez en mil años, el viento habitual de poniente no nos impulsa sino que se nos vuelve en contra. Como resultado tuvimos que recortar el itinerario previsto, dejar para otra ocasión los caminos de tierra que nos llevarían a la laguna escondida entre montañas de Ontalafía y hacernos entre las 9 de la mañana y las 8 de la tarde-noche 67 km. con el viento de cara. La mañana especialmente fue dura y tuvimos que poner en práctica la técnica ciclista de relevos y formar pelotón para vencer el viento. No faltó comida reponedora en un mesón de Pozohondo ni la imagen del molino de viento y sus primos los aerogeneradores. Dormimos en la pensión la Tobarreña de Hellín (barata pero cutre). Domingo de nuevo de buena mañana y con un tiempo prometedor, salimos en busca de tesoros. A pocos kilómetros de Hellín entre el paisaje de montes secos llenos de esparto y pinos cerca del lugar de Minateda pasamos gran parte de la mañana. Comenzamos explorando un cerro, “el Tolmo” donde nos remontamos a la época ibérica, romana y visigoda. Más tarde viajamos más atrás, al mesolítico-neolítico contemplando un abrigo con pinturas rupestres que tenía al otro lado del barranco una replica actual que podríamos catalogar de arte Hippie rupestre (lejos de resultar vulgar tenía su arte.) Unos kilómetros más abajo (seguíamos el curso del arroyo de Tobarra) la sorpresa del día nos la dio un macho montes recortado en un risco desde el que vigilaba a una cabra y su cabrito. Al parecer las poblaciones de cabra montés de las sierras de Alcaraz y del Segura van colonizando nuevos territorios. Fernando y Santi idearon una nueva técnica fotográfica: La cámara binocular. El resultado en estas páginas lo tenéis. Siguiente pueblo, Agramón, calles con solera y con nombres como calle luna o calle sol. Atravesamos el río Mundo y nos adentramos en el Far-west rumbo al poblado de las Minas donde todavía se huele el azufre. Entre los pinos, a pie de nuestra sinuosa carreterilla, se nos cruzan las ardillas del secarral del Albacete murciano, y nuestra imaginación nos devuelve a las películas del oeste, las duras jornadas a caballo, las chicas del salón, Lupita, María, las mexicanas que nos esperaran tras la dura cabalgada para bañarnos en toneles de madera... Llegamos a Las Minas y aquí donde confluyen el Río Mundo y el Segura nos encontramos con los primeros arrozales de denominación de origen de Calasparra. Arroz ecológico en su gran mayoría vigilado de las ávidas aves por un cañón que a cada rato se disparaba encima de un bancal. Y ocurrió que los pájaros no le hacían caso pues a nuestro paso salió un bando de perdices que comían en el arrozal. Y al grito de “¡agachar las cabezas!” sonó la detonación y tras ella nuestros improperios contra los cazadores y la caza. En vano, pues no era una escopeta encarada contra el raudo vuelo de las gallináceas, sino (lo supimos más tarde) un cañón espantapájaros. Gracias al mapa de detalle evitamos dar un gran rodeo con un terrible puerto incluido y siguiendo un camino río Segura abajo, llegamos a la estación ferroviaria de Calasparra. La tarde se nos echaba encima, no había tiempo para pasar por Calasparra ni llegar a hacer noche en Bullas o Mula. Sacamos el mapa y decidimos ir a Cieza. Pueblo grande que ya conocíamos por haber pasado por allí el pasado año (ruta Villena-Yecla-Jumilla-Cieza-Murcia). La sorpresa vino ya oscureciendo cuando nos enteramos que no había ningún sitio donde dormir. La única solución, pedalear seis kilómetros más por la antigua nacional en dirección a Murcia en busca de un hostal de carretera. Allí y tras 80 km. de cabalgada y para nuestra sorpresa nos vino a recibir Lupita. Y llegó el lunes y cómo el año pasado bajamos el valle del Ricote siguiendo las aguas todavía limpias del caudaloso Segura (caudaloso para ser un río mediterráneo de corto trayecto). Admiramos las norias que elevan las aguas a los campos de limoneros y naranjos que crecen en bancales alrededor de pequeños pueblos blancos (Blanca, Ojós) encajados entre montañas semidesérticas y palmeras, y ya saliendo del hermoso valle llegamos a Archena, y por una serie de carreteras locales logramos entrar en Murcia sobre un paseo peatonal que bordea el Segura: El Malecón. Anthony the Kid El sábado 8 de febrero nos fuimos cuatro chicos y cuatro chicas a recorrer los parajes donde nace el río Palancia. Paramos con el regional en Barracas y lo cogimos de bajada unas cuantas horas más tarde en Segorbe. Con nosotros se vino un personaje que ha querido contarnos su experiencia: UN DÍA ESPECIAL ¡Guau!. Esto si que es vivir. Viajar en el tren con las bicis, incluso he pagado billete. Es maravilloso, todo un mundo de olores. Personas nuevas que me hacen bastante caso. Son gente encantadora y yo también les gusto, ¡guau, es perfecto!. El campo, los caminos, las plantas, los bichetes,la lluvia y los pajares para refugiarse. Por cierto no recordaba que las ovejas fueran tan grandes ¿será por el invierno?.Hey, compadre tranquilo, ya sé que ese rebaño es tuyo, solo voy a echar una meadita en las piedras. Normalmente me llevo bien con los pastores, pero tienen su carácter. Estos paisajes son una pasada y no está lejos de casa. ¿Huele a zorro?.¿Y ahora por donde bajo?. No conozco ningún zorro en persona. Por fin un pueblo, tengo apetito, creo que comeré en la puerta del bar, como siempre, pero me da igual, tengo un hambre de lobo. Me parece que ellas y ellos también están poniéndose las botas. Ya está bien, por hoy creo que ya he corrido bastante, ahora a la vuelta voy a cortar el viento con mi hocico. Es lo que más me gusta, viajar en la recumbent. Apoyo Mis patas delanteras sobre el manillar y con las traseras, ensucio de barro seco la chaqueta del “jefe”, pero a él no le importa, le encanta presumir de mi, en realidad a los dos nos gusta presumir el uno del otro. ¡Guau! Esta noche dormiré de un tirón. Me encanta esta vida de perro. ¿Cuándo será la próxima? Tom Gamellons, Ontinyent El solsticio de invierno tenía una grata sorpresaescondida detrás de la noche más larga del año. El amigo Ferrand, se trabajó la excursión. Desde el principio al fin estuvo pendiente de que todo estuviera en su sitio, y los/as que allí fuimos, tuvimos la grata sensación de vivir esas emociones lejanas del mundo del stress, bicicleta, paisaje, casa de campo, tertulia, risas, dormir junto al fuego... El grupo ciclista lo componíamos Silvia, Jairo, Justo, Eduardo, Ruth, Elena, Jaume, Aurora, Antonio, Olga, Ferrand y yo (Fernando) La colla ecologista local, incluido El hombre que plantaba árboles era gente estupenda y su trabajo encomiable. La primera tarde, nuestro amigo Eduardo (Patxi) nos hizo una demostración de tala de árbol con hacha al estilo Bizkaino. Aunque Antonio (Sr. Fino) y Jaume tampoco se quedaron atrás. Las chicas algo más inteligentes y no tan toscas optaron por una recolección de ramas secas y ligeras. El domingo por la mañana lo dedicamos a repoblar de árboles autóctonos una zona donde si las lluvias son propicias y el verano se comporta, los pequeños arbolitos seguirán creciendo. Un total de setenta plantones de dos años (robles, madroños y fresnos) fue el rastro de nuestro paso por esta bonita zona de Ontinyent. El recorrido en bici fue sencillo y relativamente corto, aun así disfrutamos de los paisajes y relieves de La Vall d’Albaida. La vuelta por Moixent rozando las faldas de la Serra Grossa y haciendo escala en Fontanars, fue un idílico paseo de bajada, al tiempo que caía la tarde con una luz cálida y amable. Lo que sin duda faltó fue el embutido de Ontinyent, pues este que escribe tuvo un pequeño descuido, el cual me recuerdan amistosamente algunos compañeros del viaje. Nada que no se arregle en una futura y próxima excursión a Gamellons. Gracies Ferrand.
La brigada de repoblación forestalGamellons 2003El infierno del “Barranc de l’infern” Fue una salida atípica porque cogimos un tren regional hacia Concentaina en un horario poco habitual: las 12’48. Cuando llegamos al pueblo (después de una bajada de infarto) nos encontramos con la fiesta mayor de Moros y Cristianos en el momento en que ambos bandos reponían sus fuerzas porque era la hora de comer. Comidos nosotros también, salimos a las 16,00 horas en busca de la vía verde del Serpis y nuestro destino: Gandia. Pasado Muro de Alcoy nos encontramos con que falta un puente lo que nos obligó a bajar y subir el barranco (¡vaya cuesta!) aunque el camino por suerte era de asfalto. En Beniarrés y tras perder la vía verde durante algunos kilómetros, por fin la retomamos para no abandonarla hasta salir al llano costero de Gandia. La vía, que no está señalizada, se va poniendo a medida que bajamos, cada vez peor, pues no está mantenida por ninguna administración. Pasando Lorcha y hasta Villalonga el camino junto al Serpis es un infierno de piedras sueltas que obliga a estar pendiente del suelo e impide a muchos disfrutar del maravilloso paisaje con el río al fondo discurriendo entre una vegetación formidable y encañonado entre paredes rocosas gigantescas. El tránsito empeora cada vez que nos cruzamos con las pandas de “quads” que lo arrasan todo, llenándonos de polvo, así como todo-terrenos y coches de todo tipo ¡Increíble en pleno “estret de l’Infern”! Pero todavía hay más, y nos encontraremos con el camino casi cerrado por un desprendimiento del firme y unos pinos y pedruscos enormes atravesados que nos obligan a hacer filigranas para pasar las bicis “a mano” entre ellos. Mención aparte merecen los túneles que sin luz son verdaderas bocas de lobo incluso llevando linternas como las que llevábamos. Jugándote el tipo, yo fui al suelo en dos de ellos, y por tercera vez caí en una de las cuestas infernales que salvan los desniveles a falta de puentes. De hecho la puntilla nos la dio el último puente que abría el trazado del ferrocarril a la llanura costera antes de Villalonga. Total que tuvimos que subir “a mano” por una larga y empinada cuesta hasta una cantera que afea el entorno del “Circ de la Safor” y que nos dejó exhaustos. Repostamos agua cerca de Villalonga junto a un pub-bar en plena carretera ya asfaltada, en una fuente en la que se abastecían muchos “cocheros” con garrafas y donde Vicente Cerverón duchó a su bici librándola del polvo acumulado. De Villalonga a Gandia un delicioso paseo (aunque por la carretera), descansando, todo bajada, pero que no nos libró de perder el tren de las 20’48 h por lo que tuvimos que esperarnos al último de las 22’18. Nos quedaba más de una hora de espera que matamos charlando en una terraza al lado de la estación, sorbiendo horchata y helados. Excursión inolvidable, que no todos deseamos repetir mientras no se resuelvan los grandes problemas de esta vía verde. Y menos mal que el día nos salió nuboso y el calor fue soportable porque era por la tarde. Vicente de A
Discursos de los miniencuentros del Nordeste (julio 2004) ¡Hola, catchemaños!: ¿Qué tal fue vuestro viaje de vuelta? Espero que llegarais sin problemas y sin deshidrataros. Luis y yo nos metimos al cuerpo 40 km entre las 8 y las 11, ya podéis imaginar con qué alegría... Hablamos poquito durante el trayecto: ciclista que bala, resuello que pierde. Como creo que vosotros hicisteis un viaje parecido no os cuento lo mucho que nos gustó la vía verde del Val del Zafán, hasta Pinell de Brai, ¡espectacular! Me he prometido volver con la gente de Pedalibre a disfrutar de estos parajes.Tras dos horitas en tren de regreso a La Puebla de Híjar, nos metimos en el coche y tiramos millas para el foro. Fin de nuestro viaje intermodal. Y a pesar de ser castellanos recios, gente de pocas palabras, etc. pegamos la hebra durante buena parte del camino, y hasta nos atrevimos a contar unos cuantos chistes, ¡qué desmadre! He disfrutado muchísimo en este viaje con vosotros, que para mí ha supuesto la vuelta al cicloturismo después de casi un año, como os conté. No hubiera podido imaginar hacerlo de mejor manera y mejor acompañado. Qué placer redescubrir que, como dijo Jaume (I el Sabio) en la cena, la bici es el camino y una manera privilegiada de acercarse a las cosas y a las personas: Despacio, dejando que se perfilen poco a poco y nos revelen sus matices. He traído en la memoria a este secarral madrileño la visión de los olivos entre huertos y vides y, en los oídos, la dulzura de la lengua catalana (frases que no se olvidan: "Tot el que sé ho he aprés a Horta"), ¡cuánto lo echo de menos! (Ya sé que esto lo debería haber dicho en los emocionantes discursos post-cena del otro día, pero lo mío es el teclado).Catchemañicos todos, besos y abrazos: espero que coincidamos en otra bien pronto. Ángel de Pedalibre (Madrid)
Los catchemaños por un “Che” Hevisto este viaje crecer desde su comienzo. Antonio me ponía al corriente de los trazados sobre el uno cincuentalmil (mapa topográfico) Luego en Irta, me di cuenta que los de Barna se lo tomaban muy en serio. La cosa estaba tirando fuerte. Los miniencuentros daban paso a los CATCHEMAÑOS y estos, habían iniciado hace unos días su singladura bicicletera por las tierras del Teruel que existe, porque las cosas que no existen, no están, y esas carreteras solitarias y aquellos pueblos de pocos habitantes, si que estaban allí. Este ha sido un viaje hacia el Este, siempre hacia el Este. Siento desde algún lugar profundo que hemos viajado hacia el amanecer de una ilusión, de un sueño. Sencillamente hemos VIVIDO CON MAYÚSCULAS. Os quiero dar las gracias por haber rodado conmigo Catchemaños/as. Me llevo 119 fotografías, algunas posiblemente buenas, pero las mejores no están en la memoria de la cámara ni en ningún carrete. Las mejores fotos las guardo en un lugar del que sé muy poco, demasiado poco. Aunque sé lo justo como para deciros desde ahí, que esto ha estado muy bien, muy bien. Y vosotros ciclotudos y ciclotudas tenéis algo que ver en esto. Pero la próxima vez traeros más amigas, primas, etc. Gracias. Fer (Valencia en Bici)Los catchemaños por una “Cat” Por las cuestas de Vizcaya,Dice un che, me propusoNo sé si por coba o en serio,Unos miniencuentros caserosQue maños y "valencians" uniese,Con polacos de por medio. El tarro del sol tenia cocidoPara atender tal desatino,Pero el e-mail pase al mozoY así quedó la cuestión. Meses después en Burgos,Con los amigos Jaumet y Ramón,En un momento de ebullicióndespués de unas cuantas birras,Volvieron a colación los encuentros de Aragón. Amigos catalanes se animaronA encontrarnos con los vecinosY entre todos trabajamosLa propuesta del primer valencià,De comprobar si Teruel existe. Los maños no podían ayudarOcupados como estaban a se despelotarPero gratas colaboracionesEntre algún che y alguna cat,Acabaron de esbozar el eventoY en una piscina de IrtaSurgió el nombre legendarioQue uniría almas muy cercanasDispersas en tierras alejadas. Tarde salió la información,Y la mitad del pelotónSe perdió sin remisión.Y llegó el día y las tribus:Del Este, catalanes con corazones vasco-galegos,Del Sur, valencianos y turolensesY del Norte y Oeste los maños con dos del altiplano madrileño,Que ya por siempre será catchemaño. En Oliete convergieron, fustigados por la calor,Y el pueblo tomaron cual romano al íbero labrador.Algunas se fueron, otros se incorporaron,Pero entre todos interconectaronY alrededor de una mesa compartieronciclodesventuras y demás aventuras. Por el camino trigales,Olivos, pinos y lugares.También personas que llamamos AmigasDespués de la primera sonrisa,Y recuerdos de tiempos ancestrales. A punto de finalizarPienso lo que de estos encuentrosNos puede quedar. Pasa el tiempo y los amigos,Pero acariciado por el sonido de la flautaNace en mi el anhelo de que como a la milenaria oliveradCada invierno las hojas, donde quiera que os encontréis os renazca día a día la esperanza para seguir compartiendo la utopíaDe ver un mundo pluralSólo a fuerza de piernas y corazón funcionar.
Marga de Amics de la bici (Barcelona) Los catchemaños por un viejo rockero Ramón de Zaragoza nos pidió testimonio personal de estos encuentros. Aquí está el mío: En los primeros días lo pase mal, sentí flojas mis piernas y también mi ánimo... tal vez me estoy haciendo mayor... El apoyo de mis compañeros y especialmente Jaume y Vicent me ayudaron a superar muchas “cuestas” (gracias) como también los momentos mágicos que surgen en el mundo de la bici como por ejemplo: La atención y el cariño de Marga y Ana, siempre atendiéndonos en todo, y la alegría de aquellas amigas, Isabel, Teresa, Soledad, Luciana y algunas más... que hicieron tantos kilómetros en coche para traer unas pizzas para cenar y otra noche nos visitaron en el camping “La Palanca”. Sus cantos y risas que son regalo maravilloso... y aquel hermoso perro que lastimó sus patas por venir con nosotros (que pena tener que dejarlo en aquél pueblo)... Otro momento sublime fue el concierto de flautas a dúo de David y Benilde (la dueña del camping la Palanca)... y la subida a la ermita de San José allá en lo alto de la sierra, casi en el cielo, donde me dije: animo Justo, tú aún puedes volar a todas partes con tu bici y tus sueños... y los cuentos de la amiga de Ramón que leímos entre varios aquella noche en el refugio del “Barranco Fondo,” con las lagrimas en los ojos... Y tantas y tantas cosas que quedan en el recuerdo... y en el corazón. Y otra vez repito “gracias a la bici y a sus amigos y compañeros que me han dado tanto...” Justo (Valencia en Bici) Los Catchemaños por un “maño”Encuentros de bicis, encuentros de gentes, amig@s, amantes de la ruta, pedaleos, puertos, carreteras solitarias, pueblos con vida, risas. Unos días en plena armonía con la naturaleza, sin ruidos, al aire. Encuentros por Teruel, tierra hospitalaria, poca gente, piscinas de agua clorada, fuentes para saciar la sed, abuelas que todavía lavan en el lavadero a mano, tenaces pegadas a su tierra, curtidas por el sol, años de experiencia. El Salt cascada impresionante, balsa profunda y limpia, baños reparadores, torsos desnud@s y cuesta, que cuesta. Valderrobles, calor, montones de calor, castillo de grandes piedras, siesta con ruidos de: motos, camiones, etc. junto al ayuntamiento. Entramos en Tarragona, picoletos en moto nos miran como si fuéramos marcianos pero no nos multan por ir sin casco. Horta de Sant Joan, riqueza cultural, museo de Picaso, monasterio, y els Ports, impresionante, baño en els Estres con peces nadando a nuestro lado. Esto se acaba amig@s, pero deciros que han sido unos días felices en buena compañía, os llevo en mi corazón, nos veremos pronto" salu y buen pedal. Ramón de Pedalea (Zaragoza) |